(Por Daniel Lencina) - La extensión de la cuarentena parece nunca acabar y todo indica que va para rato.

Se observan negocios, provisoriamente, cerrados y otros tantos que alquilaban y en su desesperación y desesperanzas, han procedido a devolver los locales comerciales, sencillamente, porque no pueden pagar el alquiler ni a los empleados.

Pensarán, seguramente, que, cuando pase el peligro y el terror de la pandemia, se habrá de empezar de nuevo. Si, puede ser, pero: ¿Cu'ando?

Por el momento no existen expectativas alentadoras y auspiciosas.

La mayoría de los negocios dedicados a la gastronomía, a modo de manotazos de ahogado, optó por el sistema Delivery con resultados de éxito relativo.

La parálisis comercial se advierte en los distintos rubros. Excepto en supermercados, farmacias y otros pocos rubros más.

Pero, en líneas generales, hoy por hoy, cualquier negocio resulta inviable en este tiempo.

Como consecuencia de esta situación, la maldita pandemia también afecta al sector inmobiliario.

Los carteles de alquiler de locales proliferan en el centro de la ciudad.

Es de suponer lo que sucede en los departamentos, en las inmediaciones de la UNCAUS, que alquilan estudiantes ante la paralización de la actividad educativa.

¿Quién resiste comercialmente a sus nefastas consecuencias económicas?