-La Navidad, La Pascua y Los Políticos
| Editorial - Editorial |
En estos días se evoca la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Se trata de la festividad más trascendente de la grey cristiana si lo observamos y analizamos desde el punto de vista liturgico, dogmático o religioso. Es incluso más importante y de mayor calidad espiritual que la propia Navidad, ya que ésta, finalmente se transformó en un acontecimiento familiar sobrecargado de lujuria y jolgorio.
Existe una marcada diferencia entre la primer Navidad (cuando nace Jesús) y la segunda Navidad (cuando renace Jesús). La Semana Santa se caracteriza por la reflexión, la abstinencia al límite de privarse de comer y, en ese contexto, también la penitencia. En cambio, en diciembre, por lo general, se procede a dar rienda suelta a las más diversas formas de festejos, inclusive llevando a cabo prácticas que lindan más con lo profano y pagano que con lo estrictamente cristiano.
Pero más allá de la buenas intenciones de muchos buenos cristianos que recuerdan y valoran en estos días, aquellos momentos de angustia y padecimientos interminables de nuestro Señor Jesucristo de una manera inmerecida e injusta, también aquí (igual que en la Navidad) se entremezclan emblemas y costumbres profanas producto de un sincretismo procedente de diversas culturas milenarias.
Es allí, precisamente, donde “el diablo mete la cola” y hace el aporte de algunos íconos de la Pascua: el huevo, la rosca y la liebre (después se reemplazó por el conejo), tributos que, por otra parte, los Fenicios (adoradores del sexo) rendian a la Diosa de la Fertilidad.
Asmismo, encontramos en la mitología egipcia al Ave Fenix que se quemó en su nido, pero después renació del mismo huevo que lo había creado en un principio. Es que el huevo representaba el gérmen primitivo. De ahí que distintas culturas y civilizaciones primitivas acostumbraban a pintarlos y decorarlos hasta, inclusive, de manera artística.
Dejando de lado por un momento el origen de estos símbolos y emblemas a los cuales nadie tiene en cuenta en el momento en que se enfrenta a la góndolas tentadoras de nuestros supermercados, convengamos que los cristianos, y muy especialmente la Iglesia Católica, rescataron esta festividad hebraica para celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo. El pueblo hebreo(judío) en tan memorable como exitoso éxodo del propio imperio egipcio, que los tuvo cautivo, celebró esta festividad sacrificando el cordero pascual, comiendo hierbas amargas y panes sin levaduras.
Ahora bien, si se tiene en cuenta que el cristianismo adoptó la costumbre judía: ¿porqué no se incluye en nuestra tradición el cordero, las hierbas amargas ni los panes sin levaduras, y si, en cambio, tenemos por símbolos el huevo, la rosca y el conejo?
LA MUERTE DE JESUS ES LO DE MENOS..
Esto no es nuevo, pero es una realidad, una constante que crece año a año: dos millones y medio de argentinos aprovecharán para hacer turismo durante este fin de semana largo con motivo de la festividad de Pascua.
El Gobierno Nacional se opuso a que se juegue el Superclásico: Boca-River y todos los demás partidos del ascenso el día miércoles 24 de marzo, con motivo de conmemorarse “El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, en recordación de quienes resultaron víctimas del proceso militar.
Sin la menor intención de cuestionar esta decisión, considero que cabe la pregunta: ¿la horrenda y cruel e injusta muerte de Jesucristo no merece un trato igualitario? ¿Porque durante Semana Santa los encuentros de fútbol se disputan de una manera normal?
NAVIDAD-PASCUAS
En Navidad la rama de un Pino o Abeto sirve para ornamentar un Árbol Navideño. En Pascua se utiliza la rama del Olivo. En Navidad se come carne de todo tipo de especies hasta más no poder. En Semana Santa predomina la abstinencia al consumo de productos, particularmente, vacunos . En Navidad se hacen regalos de todo tipo. En Pascua se regalan Huevos de Chocolate.
LOS POLITICOS TAMBIEN RECIBEN SUS “REGALITOS”
Esto no ocurre necesariamente en Navidad ni en Pascua. Se da cada vez que algún funcionario incurre en errores reiterados o en el olvido y en el incumplimiento de la palabra empeñada. Es allí cuando se utilizan elementos que forman parte del patrimonio de Navidad y Pascua. Resulta una práctica frecuente, en estos años de democracia, que a nuestros políticos le hagan sentir el sonoro estruendo de los más variados elementos de pirotecnia. Pero, atención, cuando el malestar se acentua, aun más, la gente acostumbra a arrojar huevos, pero no precisamente el delicioso y agradable huevo de Pascua, sino el natural que procede de alguna granja avícola. Esta triste experiencia la vivió el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich cuando se pronunció en contra del sector de la producción. Desde aquel día Capitanich no se mueve sin contar con una firme custodia policial.
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