Increíble, se puede dar una definición como en 2018 en Madrid: con caminos de diferente exigencia, se cruzarían en Río de Janeiro

 

.Se sortearon los octavos de final de la Copa Libertadores y, si bien naturalmente lo que cada hincha tanto de Boca como de River mira es el contrincante inmediato, apenas quedó conformado el cuadro todos seguramente buscaron cómo se podría dar el cruce soñado contra el eterno rival. Y lo increíble es que se repite la llave de 2018, cuando definieron en Madrid en un partido que terminó siendo como único, porque ese resultado tras la suspensión de la revancha: pueden cruzarse en la final, porque van por distintas llaves.Boca viene de ganar con cuatro victorias y dos empates el Grupo H con 14 puntos, siete de diferencia sobre el escolta Libertad y el tercero Caracas, y avanzó como el quinto mejor primero. Su rival en esta nueva fase será el Internacional de Brasil, uno de los más complicados, con Chacho Coudet en el banco y varios argentinos dentro del campo. Los partidos se llevarán a cabo entre el 24 y 26 de noviembre (ida) y el 1 y 3 de diciembre (vuelta).River fue uno de los últimos en aparecer en el sorteo y también se medirá ante un equipo brasileño. Su rival será el Athletico Paranaense de Lucho González, hoy en puestos de descenso en el Brasileirao. Las fechas para los partidos de octavos son las mismas que las de Boca, ya que aún no hay días confirmados para cada equipo.En caso de salir victorioso de su cruce ante Inter, el Xeneize iría contra Flamengo o Racing, mientras que los de Marcelo Gallardo, de pasar a cuartos, se medirían ante el vencedor de Independiente del Valle vs. Nacional de Montevideo (donde arrancó como técnico el Muñeco). Ahora, ¿cuándo podría haber superclásico? Recién en la final, ya que cada uno va por un lado de la llave y no hay otra posibilidad. Otra vez sería histórico: en 2018 en la final, en 2019 en semis (ambas las ganó River), ¿y ahora?

¿Y cómo sería la gran final? En principio se habla de dos fechas tentativas: el sábado 23 de enero o el sábado 30. La sede se mantiene: el estadio Maracaná de Brasil. De esta forma, se podría llegar a vivir un superclásico entre Boca y River en el mítico estadio brasileño y con nada más y nada menos que una Libertadores en juego.

Los dos son candidatazos y vienen sacando chapa de campeón. No suena a utopía que se vuelvan a cruzar, más allá de que Boca (a diferencia de 2018, tiene un camino mucho más complejo que el de River). Y se puede dar, en otro estadio mítico, otro superclásico para la historia.

Fuente; Diario Ole