Athletico Paranaense tuvo cuatro técnicos y perdió a 16 jugadores desde que jugó la final de la Recopa 2019. Hoy pelea el descenso.Del éxtasis a la agonía. Lo cantó la Bersuit. Lo vive, no sin sufrir, Athletico Paranaense.

 

Que ya no es lo que supo ser. El rival de River en los octavos de final de Copa Libertadores aparece como apenas una deteriorada imagen del equipo sólido, cuando no temible, que en 2019 disputó (y perdió) la final de la Recopa Sudamericana. Haber sorteado el grupo fue una caricia deportiva en un marco de decepcionante andar a nivel local, a punto tal que el club decidió en las últimas horas fichar a un nuevo aunque experimentado entrenador -que todavía no se estrenó- en pos de rescatar al equipo del descenso en el Brasileirao. Resulta, entonces, un viejo (des)conocido.
paranaense se desintegró en el último año: dieciséis jugadores dejaron el club, siete de ellos titulares en la definición de la Recopa. Entre los éxodos estuvieron Renan Lodi (al Atlético Madrid), Rony (Palmeiras), Bruno Guimaraes (Lyon) y Marco Ruben (retiro), los argumentos ofensivos más fuertes de aquel equipo que de ningún modo se parece a este. Ni por estilo, ni por fisonomía, ni tampoco por presente, puesto que con 16 puntos está ubicado en la zona roja del torneo local, lo que explica que ante Peñarol (2-3) haya jugado una alineación alternativa.
La estrategia del club fue preservar la base para el cruce ante Gremio que podría, si se da una victoria, oxigenar la situación deportiva. Alineado con ese objetivo Athletico este jueves oficializó a Paulo Autuori, entrenador de 64 años y dos veces campeón de América (Cruzeiro en 1996, San Pablo en 2005), quien arriba con un estilo conservador que discrepa con la idea madre que venía pregonando el campeón de la Sudamericana 18, pero que al mismo tiempo se impone para ganar solidez e intentar una reconstrucción a mediano plazo.
Autuori es el tercer entrenador que toma el mando de Paranaense desde la traumática salida de Tiago Nunes a Corinthians en noviembre de 2019. "Él olvidó rápidamente que hace unos meses entrenaba al Sub 19. La gratitud es la voz del corazón..", lo había sacudido el club a través de un comunicado oficial. Detrás de Nunes llegó Dorival Junior, destituido el 28 de agosto aun cuando había logrado el título estadual venciendo en la definición a Curitiba (2-1). Llegó a dirigir, Dorival, 17 partidos con nueve victorias, tres empates y cinco caídas. Las últimas cuatro, consecutivas, lo que lo llevó a dimitir. El joven Eduardo Barros, de 35 años, fue relevado esta semana tras 55 días de interinato. El nuevo deté llegó con la idea de encargarse de la dirección deportiva, aunque las urgencias lo llevaron a aceptar el cargo de DT hasta que se normalicen los números...
Quedan, en Paranaense, algunos puntos altos de aquel equipo temible de antaño. Santos sigue siendo el arquero titular; Thiago Heleno es un zaguero experimentado y con jerarquía internacional; Wellington, volante central, es todavía un pilar fundamental del andamiaje táctico; Lucho González a los 39 años, es capitán y armador y Nikao, un volante con llegada al área que puede complicar a los defensores rivales.
Aunque, al mismo tiempo, a pesar de sostener a parte de la columna vertebral a Athletico le está costando ser hiriente ofensivamente hablando. Porque la pérdida de Lodi, por ejemplo, no pudo suplirla: Abner, de 20 años, es un lateral que el club intenta transformar en figura pero al que le falta rodaje y Marcio Azevedo, de 34, tiene jerarquía pero no es tan incisivo. Y tampoco encontró sustitutos para Rony ni para Ruben: Pedrinho, Jorginho y Renato Kayser, atacantes actuales, no tienen el mismo peso específico. Y lo revelan las estadísticas: en el torneo brasileño apenas pudo marcar 12 goles, mientras que le metieron 17...
Subestimar a Athletico, incluso en este contexto, sería un error. Porque el nuevo DT llega con experiencia en encuentros internacionales. Porque el equipo ganó tres de los seis partidos en el grupo C. Porque, además, el Arena da Baixada cuenta con un césped sintético que hace correr más rápido la pelota y que les ha generado incomodidad a muchísimos rivales. Aunque en Curitiba piensen que el destino se ensañó con Paranaense (el sorteo de la Libertadores lo cruzó con River y el de la Copa de Brasil, con Flamengo), Marcelo Gallardo estará atento a los detalles. Porque, incluso ante un rival que parece desconocido, el poderío brasileño puede aparecer. Y sorprender.

Fuente; Diario Ole